LA OPERA CHINA

La opera ha sido siempre un espectáculo muy popular tanto entre el pueblo chino como entre nobles y emperadores. En la elaboración de los libretos y de la música participaron literatos y aristócratas. El Emperador Ming Huan (712755, también conocido como Hsuan Tsung) de la dinastía T’ang y el emperador Chuang Tsung (923-925) del periodo final de esta misma dinastía son considerados “Padres honorarios de la ópera china” debido a su decidido apoyo a este arte. Pero lo que les hace acreedores a tal título son, ante todo, sus profundos conocimientos de las técnicas musicales. El emperador Hsuan Tsung fundó la academia del jardín de los perales, una compañía de música y danza establecida en la corte. Con el tiempo, se paso a denominar la opera como el “oficio del jardín de los perales” y a sus actores como los “hermanos del jardín de los perales”.

En los libretos de la opera de Pekín se funden elementos trágicos y cómicos, todo ello entremezclado con canto, danza y narraciones poéticas. Se trata de una dramatización de hechos históricos y leyendas populares. Otra forma de representación es un dialogo con un lenguaje muy cercano al del habla corriente y pantomimas con gestos normales. En su humor amable se refleja y satiriza la sociedad, resultando, a un tiempo, instructiva y entretenida.

En la ópera china, los personajes se distinguen por su edad, sexo y personalidad. Los cuatro tipos principales se denominan Sheng, Tan, Ching y Ch’ou.

Sheng: Es un personaje masculino con tres variedades (sheng mayor, sheng joven y sheng guerrero). El sheng mayor es un hombre de edad mediana o avanzada y con barba. El sheng joven es un caballero educado que en numerosas ocasiones interpreta el papel de joven enamorado y atrevido. El sheng guerrero domina las artes marciales.

Tan: Se designa a diversos papeles femeninos. Entre los que tenemos la tan mayor, la tan verde, la tan flor, la tan del caballo y la espada y la tan guerrera. La tan mayor es una mujer de edad avanzada cuyo estilo de canto se corresponde con el del sheng mayor. La tan verde se denomina así por llevar un traje de este color. Es una mujer joven o de mediana edad caracterizada por su bondad, racionalidad y rectitud. La tan flor puede ser una muchacha extrovertida e inocente, o coqueta y descarada. La tan guerrera es una experimentada luchadora que interpreta a menudo un papel de hada en los mitos. La tan del caballo y la espada es un personaje intermedio entre la tan flor y la tan guerrera. Tiene el cargo de general y es de temperamento osado y vivo. Domina por igual las letras y la disciplina militar.

Ching: Personaje masculino dotado de una enorme fuerza de voluntad. A veces es una persona sencilla, otras, un intrigante. Se maquilla de forma muy exagerada, por lo que basta una sola mirada para reconocerle. Las formas y colores empleados tienen sus significados específicos. El rojo, representa lealtad y el valor; el negro, un temperamento atrevido y fanfarrón; el azul es símbolo de una naturaleza calculadora y el blanco nos indica una persona mentirosa y amiga de los enredos. El oro y la plata se reservan para los espíritus y los dioses. A una cara maquillada con sencillez y regularidad se la denomina “cara completa”. Si en el maquillaje se reúne multitud de elementos diversos, se le da el nombre de “cara fragmentada”. El maquillaje facial de la ópera china, aparte de darnos a conocer la personalidad y mentalidad de los personajes, posee interés artístico por sí mismo.

Ch’ou: Es un personaje jocoso y mordaz que aparece y desaparece en escena improvisando un papel de gran comicidad y que se gana fácilmente al público. En ciertos momentos, abandona la escena para hacer comentarios objetivos sobre el desarrollo de la acción.

El vestuario de la ópera china se basa, a grandes rasgos, en la forma de vestir habitual en China de unos cuatrocientos años, en tiempos de la dinastía Ming. Se añadieron elementos como amplias mangas de dimensiones exageradas, banderolas en la espalda de los oficiales del ejército, y plumas de faisán en los tocados, con el fin de aumentar el efecto dramático de la coreografía. Estos elementos adicionales realzan los diversos niveles de expresión corporal y el ritmo de los movimientos.

La ópera china, en sus orígenes, se representaba únicamente sobre un telón de fondo, quedando los tres lados restantes al descubierto. El montaje es extremadamente simple.

A través de los años, se han desarrollado técnicas y vestimentas que buscan resaltar las expresiones e ideas que se quieren transmitir; todo eso acompañado de la preparación que desde muy temprana edad son sometidos los actores.

Al final, la ópera china encierra una gama de expresiones visuales, tenidas de exquisitos maquillajes y vestimentas, convirtiéndola así en una obra de arte con un rico significado dramático.

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